"Golpear es lindo", dice Luciano. "Una buena doble doble nunca falla", sostiene Mariano.
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Los grandes equipos se han formado a partir de la combinación de fricción y juego. No te puede faltar ninguna de estas patas para hacer historia. Es más, la fricción hace posible al juego. Sin chocar, raspar o rozar es difícil recuperar la pelota. Y sin la pelota no podés jugar. Los mejores ejemplos son los dos Mundiales de la Argentina. Kempes, Luque y compañía no hubiesen sido lo mismo sin Gallego y Passarella a sus espaldas. Detrás de Maradona estaban Batista, Brown y Cuciuffo, entre otros. Y sin ir más lejos, en el River del 86 contábamos con el triángulo de las Bermudas: Gallego, Ruggeri y Gutiérrez. Estudiantes, Boca y el Olimpia campeón de América, por caso, jugaron y friccionaron.
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