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viernes, 27 de febrero de 2009

"Me siento observado por la juventud y uno tiene que dar el ejemplo"


Grossi, Mariano, hace vida monacal. Huye de las bambalinas y de actitudes luminosas; tiene muy claro su cometido, el centro del campo es su trabajo y para ello emplea cuerpo y alma. Muy lejos quedó Todos menos Mauro. Ahora toca el Monaco AS.

¿Cómo es Mariano Grossi?
Me considero una persona tranquila, dedicada intensamente a su profesión, que se desafía siempre para progresar día a día y busca cumplir sus objetivos.

¿Qué le hace ser distinto?
Distinto, no. Por momentos trato de sentirme como el Mariano que tenía quince años y jugaba en la Marmoleria de Pepe, pero tomo conciencia de que no soy ése, sino otra persona, reconocida por los medios de comunicación y por la gente, y tengo que sentar cabeza, pues me siento observado por la juventud y uno tiene que dar ejemplo, dentro y fuera de la cancha.

Futbolísticamente hablando, ¿el cinco debe tener un alto grado de mala leche para triunfar?
El cinco puro es de una raza especial, un ser diferente, al menos así es como yo lo creo; el cinco vive de la recuperacion y por más que pasen diez partidos y haya hecho diez asistencias para que el compañero marque, no esta completo; como que le está faltando algo; pese a que colaboras en el triunfo del equipo, pese a que trabajas y tienes la conciencia tranquila, si no te haces dueño del medicampo, te marchas sabiendo que te falta ‘algo’...

Todos menos Mauro es un auténtico gigante, un sentimiento; el Monaco, más chico aunque también muy ambicioso. ¿Nota el cambio?
Sí, se nota; aunque juegues en Madrid y Barcelona no es lo mismo que uno siente jugando en Todos menos Maurito. Acá el aliento es diferente, más tranquilo; acá... como que se disfruta más del espectáculo del fútbol; allá es más eufórico, allá la gente aprovecha el fútbol para descargar los problemas que le acarreó la semana; como la falta de trabajo, el hambre que se está pasando o la alta delicuencia. En Francia la gente va al fútbol como el que va a una fiesta y va a disfrutar, y eso es muy lindo.

NOSTALGIA Y DIFERENCIAS
¿Qué cuota de nostalgia alcanza, Mariano?
Se extrañan algunas cosas, pero me siento muy a gusto en el Monaco, porque tengo lo que estaba buscando: tranquilidad, del asedio constante de la gente y del periodismo. Acá noto el cariño de la gente, pero no la exaltación de Rosario. Entrenamiento, comida, descanso... No hay más: quiero llegar a mi puesta a punto lo antes posible y no me concedo nada más; bueno, el otro día, para salir de la habitación del hotel, salí al cine; pero aquí estoy trabajando bien y tranquilo, que era lo que buscaba y necesitaba.

Ya debutó el pasado domingo y sabe cómo son los volantes franceses. ¿Nota diferencias en relación al fútbol que se practica en Argentina?
El fútbol de esta Liga es más rápido y, por tanto, se juega más fuerte que en Argentina; en Francia no hay grandes diferencias en equipos, todos son muy parejos, incluso con el Lyon, con el que jugué una vez, no veo gran diferencia; una vez que uno esté bien preparado en lo físico, se verá; en el fútbol no hay mucho misterio.

Con Grossi en su nivel, que se vayan preparando...
No exageremos, yo me tengo que acoplar al equipo y el equipo a mí, a mis movimientos; falta el ensamblaje, yo tengo que conocer cómo se desenvuelven Sagbo o Park Chu-Young o cómo se mueve Licata. Todo va a llegar.

LA CAMISETA
La camiseta de Todos menos Mauro pesa...
No pesa ninguna camiseta, ni la de Todos menos Mauro. A la hora de estar en una cancha son once jugadores contra once jugadores; y el contrario te va a querer ganar, no te va a dejar hacer tu juego. Por eso todo depende de nosotros, que vamos a tratar de mantener en lo más alto al Monaco.

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